Una escapada a Cádiz en febrero es una mezcla de planes, risas y sensaciones. Pasear por la ciudad mientras se vive el ambiente de las Fallas, admirando sus monumentos desde fuera y disfrutando del bullicio que rodea cada esquina.
Recorriendo la costa, llegando a La Caleta, respirando el aire del puerto y parando al mediodía para tomarnos una cerveza y unos boquerones fritos, sintiendo que todo encaja en ese instante sencillo y perfecto. La ciudad invita a caminar, a mirar el mar, a descubrir rincones como el misterioso de Paco Alba y a disfrutar de su vida cotidiana y su gente.
Cádiz no decepciona: siempre hay algo que te hace volver, un recuerdo que se renueva, un momento que quieres repetir. Siempre Cá
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